A la izquierda se le llena siempre la boca con frases grandilocuentes para captar el voto de la ingenuidad, como que son «el gobierno de la gente». Seguramente cuando uno escala en la pirámide social y se coloca allí arriba, junto a la aristocracia, la banca y la gran empresa, acaba olvidando de qué gente habla. Porque, de pronto, los problemas normales pasan al olvido: llegar a fin de mes, poder darles estudios a tus hijos, comprar un piso, cuidar a la abuela, renovar el ordenador –gafas, móvil, coche, horno…– que ya está fallando. Porque, por ejemplo nuestra europarlamentaria Irene Montero, se lleva limpitos dieciséis mil euros al mes.