El turismo balear entra en 2026 con un guion que ya se intuye desde los datos de 2025: el crecimiento deja de medirse tanto en «más llegadas» como en «más contribución». La fotografía de la demanda y del negocio hotelero apunta a un ejercicio de estabilización en volumen acompañado de mejora del ingreso unitario, con la desestacionalización consolidándose como una tendencia estructural y no coyuntural. Coinciden en este diagnóstico tanto la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) como la Conselleria de Turisme y la Secretaría de Estado de Turismo, y lo respaldan los indicadores oficiales de gasto, ocupación y conectividad aérea.