Allá en la meca del cine, en Los Ángeles, en pleno paseo de Hollywood y muy cerca de los famosos Grauman’s Chinese Theatre y del Dolby Theatre, que acoge los Premios Oscar cada año, hay una estrella en el Paseo de la Fama cuyo nombre, probablemente, no les suene. Está dedicada a un tal Mark Stevens, actor que hoy en día y al público no le dice mucho, pero que fue un auténtico galán del cine y de la televisión norteamericana. Stevens fue uno de esos rostros que llenaban la pantalla, de mirada penetrante y una sonrisa en la que mecerse que acabó sus días, curiosamente, en Mallorca, isla de la que el galán que enamoraba a todos se prendó cuando acudió a ella a rodar la que probablemente fue la primera película 3-D grabada en nuestra tierra, Septiembre tormentoso.