Son muchos años. Es mucho el sufrimiento y es, también, mucha, la necesidad que tenemos como sociedad, como pueblo, de no olvidar nada de lo ocurrido durante décadas de confrontación, y de poder avanzar desde el respeto a todo este sufrimiento, pero con la voluntad de cerrar un periodo de nuestra historia que debe ser protagonizado no solo por quienes llevan décadas exigiendo el fin del sufrimiento, sino, sobre todo, por una nueva generación de mujeres y hombres, que no quieren alargar en otra generación más esta situación.