No son pocas las costumbres navideñas que ha cambiado con el paso de los años, pero en el Día de Reyes, el imaginario colectivo todavía conserva sus elementos irremplazables: la cabalgata, los regalos, la inquietud por que se acabe la época festiva... y sobre todo, el roscón. El mítico pastel circular de origen francés, es un fijo en las mesas españolas de cada 6 de enero desde su introducción en el país a mediados del siglo XIX, y a escasos días de la llega de Melchor, Gaspar y Baltasar a las casas ourensanas, las confiterías y pastelerías de la ciudad de As Burgas no dan abasto para que nadie se quede sin su rey o haba escondida.