Naufragios sin rastro: el luto por descarte

«En la playa de la Lanzada fue hallado un trozo de la trainera María Mercedes, que faltaba desde el viernes último con sus cuatro tripulantes, los hermanos Gago. No cabe ya la menor duda de que éstos han perecido. Se supone que alguna ráfaga de viento hizo zozobar y volcar la embarcación, y que ésta fue empujada por las olas hacia la costa, donde se estrelló, mientras sus desgraciados tripulantes morían ahogados". Aquel miércoles, 2 de agosto de 1911, a Manuela Portela le fueron arrancados sus hijos José Carlos, Francisco, Jesús y Antonio, de entre 24 y 14 años. De aquella chalana solo se recuperaron pedazos del casco y un par de remos forrados. La mujer era viuda y había perdido ya a su padre y tres hermanos en los naufragios del Gallego y el Falucho; en las oficinas de FARO DE VIGO se recaudarían entonces 295 pesetas «para socorrer a la madre de los hermanos Gago».