Los últimos meses de El Parlamento Bar han sido una lección de vida y tiempo. No sabemos qué pasará con sus míticas paredes de madera, sus preciosas fotografías icónicas neoyorquinas y su secreto de copas heladas con olor a limón. Cuando Juan Antonio y Pedro empezaron a dar síntomas de que ellos no eran eternos, aunque lo sean, la vida del mejor bar del mundo se hizo presente en la nuestras. Todo tiene un final, El Parlamento Bar, también.