Ni siquiera lucían uniforme los rondalleiros de Vincios cuando Casimiro Rodríguez Carrera se unió a la agrupación a los 14 años, allá por 1947. La entidad tenía tan solo un lustro de historia y su veintena de componentes «iamos vestidos co que tiñamos», recuerda. Años más tarde empezarían a homogeneizar el vestuario, con capa y boina en los trajes de los abanderados. Parte de la conocida en el entorno como familia de los Escopetas, fundadora de la entidad de la parroquia, el veterano de las rondallas gondomareñas tocó las cunchas, la pandereta, la gaita, los platillos y se retiró de la agrupación con el bombo a cuestas. Ha soplado ya las 91 velas y ya no desfila con la formación, pero todavía ala sigue allá donde va. Será uno de los homenajeados por el Concello este martes, día de Reyes, en el tradicional Certame de Rondallas de Gondomar, que llega a su cuadragésimo tercera edición con más participación que nunca: un total de 18 agrupaciones y más de mil personas en la comitiva.