El desalojo de 400 migrantes de un instituto ocupado en Badalona en plena Navidad ha puesto sobre la mesa una realidad social que va más allá de un caso puntual. Desde Cáritas Diocesana de Barcelona, su portavoz, Mercé Darnell, ha aclarado la situación actual de los afectados y ha contextualizado el suceso como la punta del iceberg de un problema mucho más profundo. En estos momentos, unas 150 personas ya han sido realojadas, pero varias decenas continúan viviendo bajo un puente de la C-31, algunas por desconfianza o por considerar que las soluciones ofrecidas no son adecuadas. Frente a los argumentos del ayuntamiento de Badalona, que justificó la expulsión como una medida necesaria por motivos de seguridad, Darnell es tajante. “Claramente, claramente no”, ha afirmado. La portavoz de Cáritas ha explicado que entre las personas que vivían en el edificio había perfiles muy diversos: “había personas mayores, personas enfermas, personas que trabajaban, incluso con contrato, personas con y sin permiso de residencia, españoles y mujeres”. La prueba, según Darnell, es que las más de 150 personas acogidas por diversas entidades sociales por encargo de la Generalitat de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona no han generado “problemas graves de convivencia”. En este operativo de acogida han participado organizaciones como Cruz Roja, Movimiento por la Paz y una alianza formada por la Fundación Roca y Pi, Sant Joan de Déu y la propia Cáritas, además de familias catalanas que han abierto sus hogares. Si bien desde Cáritas reconocen que “un edificio ocupado y un instituto no es un lugar para que estén las personas”, insisten en ampliar el foco. “El problema de la vivienda es un problema estructural de todo el país”, ha señalado Darnell. La portavoz ha recordado que en España hay miles de personas durmiendo bajo puentes, en asentamientos, viviendo en infraviviendas o en habitaciones y sótanos alquilados sin condiciones dignas. Para Darnell, el caso de Badalona no es una excepción en cuanto a la problemática de fondo, sino que ha ganado visibilidad mediática por la crudeza de la intervención. “Esta misma situación se da en otros muchos sitios de España y no sale en la televisión. Este ha salido porque se ha hecho un desalojo tan a lo bestia y a la gente se la ha dejado en la calle”, ha comentado. La entidad espera que este foco mediático sirva para que la sociedad entienda que “hay mucha gente así en este país”. La portavoz de Cáritas también ha sido crítica con las formas y el momento del desalojo, que se produjo “cuando está lloviendo a cántaros, está haciendo frío y además a las puertas de Navidad”. Darnell ha subrayado que el juez autorizó la actuación “siempre y cuando se realojara a la gente”, una condición que, según sus palabras, “al ayuntamiento le costó entenderlo”. Finalmente, el realojo se ha ido produciendo, pero en gran medida gracias a la intervención de la Generalitat de Cataluña y la rápida respuesta de las entidades sociales. La portavoz concluye con un llamamiento a no olvidar que situaciones como la de Badalona se repiten de forma invisible por todo el territorio español y que es necesario visibilizarlas para “ayudar a mucha gente”.