Nunca antes los astrónomos habían observado con tanta precisión la atmósfera de una estrella moribunda distinta del Sol. La protagonista es W Hydrae (W Hya), una gigante roja situada a unos 320 años luz, captada con una nitidez sin precedentes gracias a la combinación de observaciones del radiotelescopio ALMA y del VLT del Observatorio Europeo Austral. El resultado es un retrato químico y dinámico que permite asomarse al destino final del Sol, dentro de unos 5.000 millones de años.