"Quiero agradecer a los españoles por acogernos, por achucharnos y darnos ese abrazo que hace falta cuando uno está fuera de su país; quiero agradecerlos su afecto"

'Fin de Semana' ha recogido este domingo la emoción de la diáspora venezolana en España. La comunidad, que asciende a 400.000 personas en el país, ha expresado su esperanza ante los recientes acontecimientos en Venezuela, que muchos consideran el inicio de una liberación tras 27 años de dictadura. Uno de los testimonios que hemos escuchado ha sido el de Giuliani, una venezolana residente en Valladolid desde hace nueve años. Ha calificado la noticia como unos "Reyes anticipados" y ha subrayado que lo que está ocurriendo "no es una invasión, es la liberación de Venezuela". Con la voz cargada de emoción, ha descrito la situación como "una lucecita que vemos al final del túnel" después de casi tres décadas de "represión" y "narcogobierno". A pesar del optimismo, Giuliani ha mostrado cautela, reconociendo que este es solo "el inicio" y que la "transición" "lleva sus fases". Ha afirmado que "hasta que no acabe todo y y de verdad se desmantele el el nivel de corrupción y de gobierno que haya en Venezuela, esto no va a parar", pero ha concluido con un mensaje de fe: "tenemos muchísima fe y tenemos muchísima esperanza". Desde Madrid, la voz de Gabriela ha suscrito la de sus compatriotas, insistiendo en que "este es apenas el principio". Ha recordado anteriores momentos de esperanza fallida, como "cuando el golpe de Estado a Chávez, cuando Chávez falleció, cuando las elecciones", lo que ha forjado un "espíritu de resiliencia que ya están empezando a conocer fuera de del país". Gabriela ha asegurado que muchos de los 8 millones de venezolanos que han tenido que salir del país regresarán para reconstruirlo: "estoy segura de que muchos vamos a regresar". También ha defendido la necesidad del apoyo de la comunidad internacional, afirmando que era "necesario", ya que "cuando a ti te dejan desnudo y no tienes cómo defenderte, alguien tiene que venir a ayudarte". Finalmente, Gabriela ha tenido unas palabras de especial agradecimiento para el pueblo español. "Agradecer a los españoles por por darnos, por acogernos, por por, incluso, a veces, ese abrazo que que que hace falta cuando uno está fuera de su país", ha expresado visiblemente emocionada. Con la vista puesta en el futuro, ha concluido con un mensaje de optimismo: "lo mejor está por venir". El sentir general de la diáspora lo resume Rolando Figueroa, exiliado desde hace ocho años, que habla de "sentimientos encontrados" y de "esa luz al final del túnel" que por fin se vislumbra. Sin embargo, pide "calma y cordura" ante las "fases difíciles de una transición dura" que prevé. El de Lelis, con dos años en España, es un caso dramático que ilustra la urgencia de la huida. "Si no estuviéramos aquí, a mi esposo lo hubiesen matado", asegura tras relatar un secuestro a manos de los colectivos chavistas y un ataque personal en el que le cortaron parte del cuello. Agradecida por la acogida, Lelis considera que lo ocurrido es "una extracción" necesaria para combatir el narcotráfico, una lucha que "nosotros mismos no íbamos a poder" librar. Este anhelo de un futuro mejor se ancla en la vuelta a casa. César Alarcón, abogado que trabajó como repartidor al llegar a Madrid, personifica el espíritu de una migración que fue "forzada". Su sueño, asegura, es "regresar", un sentimiento que cree mayoritario: "de cada 10, 8 venezolanos queremos regresar" para reconstruir el país. Junto a la esperanza, emerge un potente llamado a la unidad. Micky, tras 20 años en España, cree que "es el momento de darnos la oportunidad como venezolanos todos de empezar a olvidarse del odio". En la misma línea, Edelmira, víctima de la expropiación de su vivienda y residente en Barcelona desde hace más de 50 años, concluye con una petición fundamental: "Hay que tener más humanidad y más compañerismo, sobre todo, tenemos que ser en estos momentos más humanos".