El Unicaja 2025/2026 ya no vive instalado en esa superioridad casi rutinaria que durante los pasados tres cursos le convirtió en un equipo “celestial”, capaz de ganar incluso cuando el partido se le torcía. Esta temporada, por el contrario, hay un peaje que se repite con demasiada frecuencia: las desconexiones. Minutos negros, a veces un cuarto entero, otras veces dos y hasta tres cuartos, que cambian el guion y que ya han costado varias derrotas.