La excarcelación del presunto homicida de Lavadores de cara a trasladarlo a una residencia de mayores debido a la enfermedad terminal que padece no es una cuestión baladí. La esquizofrenia paranoide que sufre desde hace más de tres décadas y el grave delito por el que está acusado han llevado a la Fiscalía y a la jueza instructora a pedir explicaciones sobre las medidas de seguridad con los que se contaría en el geriátrico para, entre otras cuestiones, garantizar la seguridad no solo del propio acusado, sino también de los demás residentes con los que coincidiría en el centro y de los trabajadores.