El médico psiquiatra y experto en burnout, Carlos Cenalmor, ha identificado ocho hábitos cotidianos que empeoran la salud emocional de las personas y que deberían cambiarse para evitar consecuencias negativas a largo plazo. El primero de ellos se produce nada más empezar el día. Según el experto, si al levantarse lo primero que se hace es mirar el móvil, se conecta de inmediato con las preocupaciones y tareas pendientes, lo que estresa al cerebro y al sistema emocional. Como alternativa, Cenalmor propone una rutina más sana: "Yo cada mañana me levanto, me voy a dar un paseo de 5, de 10 minutos entre los árboles, y conecto con mis objetivos, con mis sueños". Cenalmor enfatiza que "el cuerpo siempre avisa cuando te estás pasando de estrés y cuando estás a punto de llegar al burnout". Síntomas como el agotamiento, la irritación y el cansancio emocional son las primeras señales de alerta. Si no se atienden, el problema puede derivar en síntomas digestivos, dolores de cabeza o problemas en la piel. Por ello, resulta fundamental escuchar al propio cuerpo para poder actuar a tiempo. En este sentido, no decir no y no poner límites es otro de los hábitos más dañinos. Cenalmor subraya que "la complacencia y la necesidad de estar diciendo que sí a todo lo que nos proponen y a todo el mundo es una de las causas principales que llevan a las personas al estrés excesivo y al burnout". Respetar el propio tiempo y espacio se convierte en un pilar fundamental para el bienestar. Para el psiquiatra, la solución pasa por un cambio de mentalidad. "Aprender a poner límites, aprender a respetar nuestro tiempo, nuestro espacio y las tareas que nosotros tenemos que hacer es un elemento clave para una mejor salud mental", señala el especialista. En la búsqueda de la eficiencia, muchas personas caen en la trampa de la multitarea, el cuarto hábito perjudicial. Cenalmor se apoya en estudios como el de la universidad de Bundlesberg, que "demostraron que los participantes que se intentaron enfocar en 2 o más tareas tuvieron mucho mayor estrés y mucho menos eficacia". La recomendación es clara: centrarse en una sola tarea a la vez para mejorar el rendimiento y reducir la tensión. Directamente relacionado con lo anterior, la falta de planificación diaria es el quinto error que destaca el experto. No tener un plan claro aumenta la carga mental, ya que, según explica, "la mente quiere tenerlo todo bajo control a la vez". Según el psiquiatra, planificar el día permite tener muy claro lo que hay que hacer en cada momento, lo que reduce la ansiedad y optimiza los recursos mentales de manera significativa. La hiperconexión digital es otro de los grandes enemigos de la salud emocional en la actualidad. El séptimo hábito nocivo es el abuso del teléfono móvil y las pantallas. A día de hoy, asegura Cenalmor, "recibimos demasiados estímulos que serían como los ultraprocesados de la atención". Esta sobrecarga constante dificulta la concentración y provoca que cualquier tarea requiera más energía y genere más estrés. Por ello, es crucial no solo escuchar al cuerpo (sexto hábito), valorando de forma integral la situación a través del deporte, el sueño y la nutrición, sino también establecer rituales de desconexión. Este octavo y último hábito es fundamental para que el cerebro descanse. Cenalmor sugiere acciones sencillas como "encender una vela, escuchar una canción, salir a pasear 5 minutos al aire libre o simplemente hacer unas cuantas respiraciones". Estos pequeños gestos ayudan a desconectar y permiten al cerebro recuperarse para continuar con el día de forma más serena y enfocada.