Aun se escucha en Caracas el rumor de ese traqueteo de los helicópteros estadounidenses, aun se puede oler el humo de las bombas que cayeron sobre los principales objetivos militares de la capital de Venezuela. Algunos medios ya dan cifras de muertos, que no son ni oficiales, ni suficientemente claras. Lo que está claro es que, después de una madrugada de miedo por el fuego que caía sobre sus cabezas, los venezolanos pasaron a la euforia por ver caer el régimen chavista, alternando con la incertidumbre por la estabilidad del país. Estados Unidos, según variados expertos y analistas, se ha saltado el Derecho Internacional al actuar militarmente por tierra, mar y aire, sobre un país soberano extranjero. El hecho de que capturaran a Nicolás Maduro, acabando de esa manera con tantos años de tiranía chavista, ha sido, para muchos, un alivio que reduce notoriamente la preocupación sobre ese incumplimiento. Aun así, los venezolanos están cansados de liderazgos impuestos y quieren recuperar su soberanía. El Papa, como de costumbre, no ha sido ajeno al sentir del pueblo de Venezuela y en el Ángelus de este domingo se ha referido a los últimos acontecimientos que se han desencadenado en el país. Ha pedido el cese de la violencia y el respeto a la soberanía del pueblo venezolano, tan castigado por la falta de democracia y libertad. "El bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica". Aseguraba el Papa. De esta manera, León XIV centraba el tiro de tantos y tantos análisis sesudos sobre geopolítica, estrategias comerciales y hegemonías mundiales, para poner el foco sobre las personas, sobre la dignidad humana. El Santo Padre pedía una oración confiada a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto y a los recientemente canonizados José Gregorio Hernández y sor Carmen Rendiles, los primeros santos de Venezuela. En este primer domingo del año, el Papa se ha acordado de la tragedia de Crans Montana, Suiza, donde 40 personas fallecieron al incendiarse la discoteca en la que celebraban el Año Nuevo: "Aseguro mis oraciones por los jóvenes fallecidos, por los heridos y por sus familiares", sostuvo el Obispo de Roma, que también animó a los fieles a mantener su fe en el Dios de la paz y a ser solidarios con los pueblos que sufren la guerra.