A un canterano del Real Madrid se le exige una cosa por encima de todas las demás: atender la llamada si suena el teléfono rojo del primer equipo. Solo eso. O tanto como eso. No balbucear incongruencias al otro lado de la línea por puro nerviosismo, no estar dormido cuando suena el telefonazo, no estar de risas con los compañeros, no tener miedo. Estar preparado. Al canterano se le podrán perdonar otras cosas propias de la edad, despistes, dudas o precipitaciones, pero nunca desatender la llamada. Atender el teléfono, rápido y solícito, y acudir. Gonzalo demostró, en el momento más delicado posible, con su entrenador en entredicho y varios compañeros discutidos, que se puede contar con él. Es más, que... Ver Más