La cuenta atrás para los Reyes Magos ya ha empezado y, mientras los niños apuran sus cartas llenas de deseos y garabatos de colores, hay un lugar en el que el trabajo no se detiene ni un segundo. Allí no llegan camellos, pero sí ideas; no hay incienso, pero el ambiente humea creatividad. Es Pixar. En los estudios de Emeryville, a un paso de San Francisco, las luces siguen encendidas como en un taller secreto de Oriente donde se fabrican sueños a contrarreloj. Y también se empaquetan. Porque de la tienda oficial de los estudios —ese pequeño santuario para fans y visitantes— salen cada día bolsas y cajas cargadas de regalos muy reales: peluches, figuras, camisetas y recuerdos que viajan... Ver Más