Las rotondas se han convertido en puntos neurálgicos donde los conductores cometen errores frecuentes que pueden acarrear sanciones severas. Desde principios de 2025, la vigilancia policial se ha incrementado para controlar maniobras incorrectas, que van desde no respetar la prioridad hasta cambiar de carril de forma temeraria. El protagonismo de estas intersecciones circulares no es nuevo, ya que su origen se remonta a épocas anteriores a la popularización del automóvil. Sin embargo, su gestión adecuada ahora es crítica para garantizar la seguridad vial y fluidez del tráfico.