El pasado septiembre una mujer de 60 años de s’Arenal d’en Castell, Menorca, sintió una fuerte picada en el brazo mientras se ponía un jersey. Al principio no le dio importancia, pero la zona afectada se le inflamó y experimentó mucho dolor durante dos días hasta el punto de no dejarla dormir. Acudió a una farmacia y le aconsejaron ponerse una pomada con antihistamínico y antibiótico, informándole de que ya habían atendido casos similares causados por picadura de araña. La señora fue al centro de salud, destacando que posiblemente le había picado una Loxosceles rufescens, más conocida como araña violinista mediterránea o araña de rincón. «Es imposible, aquí no hay», le respondió equivocadamente la médico.