Hace tres años, la Universidad de Brighton, al sur de Inglaterra, pidió a sus profesores –¡maldición!– que no pronunciaran la palabra «Navidad» en sus aulas. Como si Oliver Cromwell , el mayor 'Grinch' de la historia, hubiera levantado la cabeza cuatro siglos después. El rectorado alegó que era para no ofender a los estudiantes e instó a utilizar la expresión «período de cierre invernal». Como era de esperar, la iniciativa fue tachada de «orwelliana y ridícula» y el centro se apresuró a aclarar que la palabra no estaba prohibida «y tampoco la celebración , como demuestran los árboles colocados en el campus». Una batalla parecida se libra aún hoy en otros países, como España. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez... Ver Más