Pertenezco a esa parte de la población que empezaron el año nuevo con el tradicional Concierto de Año Nuevo, en directo desde Viena para el mundo entero. Un evento que, como recuerda el perfil @H_Determinante en X, supo sacudirse la carga política con la que nació para convertirse en un símbolo cultural que va mucho más allá de la música. Es una institución que ha sobrevivido a guerras, cambios políticos, modas y algoritmos. Es historia, poder cultural y un recordatorio de algo muy importante: “La tradición no muere cuando se repite. Muere cuando se banaliza”.