A más de un kilómetro bajo la superficie del océano, en uno de los entornos más hostiles del planeta, los científicos se toparon con una criatura que parecía sacada de otro tiempo. Tiene hasta 20 brazos, colores que van del púrpura al rojo intenso y pertenece a un grupo del que creíamos saber muy poco. El descubrimiento vuelve a dejar claro que el fondo marino sigue siendo, en gran medida, territorio desconocido.