La detención de Nicolás Maduro en Venezuela ha reavivado la esperanza de miles de venezolanos que residen fuera de su país. Una de ellas es Gabriela Pérez, quien llegó a Valencia hace ocho años huyendo de una situación que se había vuelto insostenible. En el programa 'Herrera en COPE en Valencia', ha relatado su historia, marcada por el sacrificio y el anhelo de regresar. Durante este tiempo, ni siquiera pudo despedirse de su madre, fallecida el mes pasado. Hoy regenta el 'Café Bar Linaje', pero su mirada sigue puesta en Venezuela. Gabriela tuvo que abandonar su país junto a su familia por la crisis implantada por el régimen de Maduro. "Vine a España por esta misma situación política. No tenía capacidad de subsistencia ni de sobrevivencia en mi país", ha explicado. La decisión fue motivada por un "ambiente muy hostil para mis hijos", una realidad que la empujó a buscar un futuro en España, donde, a pesar de las dificultades iniciales, ha logrado establecerse. Pese a la noticia de la detención, Gabriela se muestra cautelosa. Teme que la transición no sea sencilla. "La vemos con cautela, entendemos que, tal vez si entrara la dirigencia legítima que el pueblo escogió hace apenas 6 meses, el 28 de julio, podrían ser derrocados", ha manifestado. En su opinión, este proceso "debe hacerse de forma ordenada para poder darle paso a los líderes que el pueblo ha escogido", ya que la estructura de poder actual sigue arraigada en el país. La hostelera ha recordado el momento en que comenzaron los bombardeos. "A las 7 de la mañana, mi hermano me dice, oye, Gabi, aquí empezó el bombardeo", ha relatado sobre la llamada de su hermano, que vive a un kilómetro del Fuerte Tiuna. Tras perder la comunicación, la incertidumbre se apoderó de todos, generando largas colas para comprar alimentos. "Más que miedo, los vi como igual que yo, a la espera de qué es las próximas cosas que van a pasar", ha añadido. El deseo de Gabriela es que los cambios sean definitivos. Para ella, lo ocurrido es "un mensaje duro, es un mensaje claro, y la democracia debe regresar para quedarse". Su mayor anhelo es poder volver a casa y reencontrarse con los suyos. "Yo creo que volveremos, muchos volveremos", ha afirmado con convicción. "Los que no hemos podido volver, ni de visita ni a despedir a quienes se nos han ido muriendo, volveremos a abrazar a nuestros hermanos y a nuestra familia que dejamos allá, a los que queden", ha concluido. La noticia también ha tenido su eco en Valencia, donde una concentración en la plaza de la Virgen ha celebrado el inicio del proceso de libertad en Venezuela. La comunidad venezolana en la Comunidad Valenciana, que suma casi 70.000 personas (23.000 en la provincia de Valencia), ha participado en este acto convocado por la plataforma 'España con Venezuela'. A la concentración asistió Susana Camarero, vicepresidenta primera del Consell, quien trasladó el apoyo del gobierno valenciano. Para Camarero, es un día para "mirar hacia el futuro a un pueblo que que requiere esa democracia, esa libertad". La vicepresidenta ha sido clara en su posicionamiento: "Otros tendrán que decir dónde están. Si están al lado de los dictadores o están al lado de la democracia, nosotros siempre elegiremos la democracia".