El pueblo de Burgos en el que los Reyes Magos llegan a caballo y sus vecinos recrean un Belén viviente

Cada 5 de enero, la Navidad en Torregalindo (Burgos) cobra una nueva dimensión. Desde hace 41 años, este pequeño pueblo de la Ribera de poco más de 100 habitantes transforma sus calles para acoger su famoso Belén viviente, una cita declarada fiesta de interés turístico regional en febrero de 2022 y que se ha convertido en uno de los eventos más queridos de la comarca. Todo comenzó en la escuela, según recuerda María de las Viñas Pérez, una de sus participantes. "Primero en la escuela, con la profesora que había entonces, haciendo un auto en Navidad para los niños, y el siguiente año ya fueron padres que se pusieron colchas para hacer el auto de Navidad", explica. Con el tiempo, la iniciativa ha ido creciendo hasta convertirse en el impresionante montaje que es hoy. El Belén no se limita a un único espacio. Las tres o cuatro calles principales de Torregalindo se convierten en el escenario, donde además de los puestos tradicionales como el molino, el pescador o la lavandera, se teatralizan varias escenas. La representación principal se basa en el auto de los Reyes Magos, con momentos clave como la visita al castillo de Herodes y la adoración en el portal de Belén. Aunque el pueblo cuenta con 120 habitantes censados, en el evento participan unas 500 personas entre familiares y amigos, y se espera la llegada de 5.000 visitantes. Este esfuerzo colectivo es la clave del éxito, una tradición que sirve para hacer comunidad. Como resume Pérez: "Si no es así, que todo el pueblo participa y colabora, no saldría adelante". Uno de los momentos más esperados es la bajada de los tres Reyes Magos desde el castillo, que da inicio a la cabalgata que recorre el pueblo hasta el portal. La actuación está inspirada en los autos medievales de los Reyes Magos, pero con un guion que se adapta cada año para introducir elementos novedosos. Para mantener la frescura y sorprender a los asistentes, la organización introduce cambios en cada edición. "La gente va cambiando cada año y los textos también los vamos modificando ligeramente", asegura Pérez. De este modo, quienes repiten la visita siempre pueden encontrar "cosas nuevas" en esta cita ineludible del 5 de enero.