El tablero geopolítico mundial ha saltado por los aires en el arranque de 2026. Si el mercado petrolero ya venía renqueante tras un 2025 caracterizado por el exceso de oferta , la captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses este fin de semana ha actuado como el catalizador definitivo. Lo que en otro tiempo habría provocado un "shock" de precios al alza por el miedo al desabastecimiento, hoy está surtiendo el efecto contrario: los inversores empiezan a descontar una inundación de crudo a medio plazo que podría empujar el barril de WTI directamente hacia el sótano de los 50 dólares. El factor Trump. La operación militar para detener a Maduro y trasladarlo a Nueva York no ha llegado envuelta en las habituales coartadas diplomáticas. Todo lo contrario, el presidente Donald Trump ha sido inusualmente explícito: el objetivo es el petróleo . Bajo lo que algunos analistas ya denominan la " Doctrina Donroe ", la Casa Blanca ha exigido la devolución de activos que considera "robados" a EEUU desde la era de Hugo Chávez. Trump no parece interesado en un cambio de régimen democrático tradicional; ha minimizado a la oposición de María Machado y ha condicionado la estabilidad a que las petroleras estadounidenses (Chevron, Exxon, ConocoPhillips) tomen las riendas de PDVSA para "arreglar" una infraestructura en ruinas, según ha tenido acceso Bloomberg . En Xataka Para que 150 aeronaves bombardearan Venezuela, EEUU utilizó una de las tácticas más letales de la guerra: la diplomacia del cañonero Un mercado en caída libre. A pesar de la tensión, los precios hoy cotizan a la baja. El WTI se sitúa en los 57.12 dólares y el Brent apenas defiende los 60.55 dólares — al momento de escribir este reportaje . El mercado ya venía de un 2025 donde los barriles encajaron un recorte anual del 20% . Según el Financial Times , el sentimiento es el más bajista en una década. El diario destaca que los operadores ( traders ) mantienen niveles récord de posiciones cortas (apuestas a la caída), ignorando cualquier prima de riesgo geopolítico. Amrita Sen, fundadora de Energy Aspects , explica al mismo medio que la psicología ha cambiado porque se asume que habrá "mucho más petróleo en el medio plazo", lo que anula cualquier repunte por tensión militar. El plan de los 50 dólares. El verdadero temor de los exportadores tradicionales no es solo Venezuela, sino la consolidación de un bloque bajo influencia estadounidense. Según un informe de JP Morgan , si Washington logra reactivar la producción venezolana y la suma a la de Guyana (controlada por Exxon) y su propia producción doméstica (líder mundial con 13,3 millones de barriles diarios), Estados Unidos controlaría de facto el 30% de todas las reservas mundiales. Este “superbloque” neutralizaría la capacidad de la OPEP para fijar precios. El petróleo dejaría de ser un bien puramente de mercado para convertirse en una herramienta estratégica administrada desde Washington para mantener los precios en rangos bajos (50-60 dólares) y así fomentar su expansión económica interna. El eje OPEP+: una lucha por la supervivencia fiscal. Este escenario de precios bajos crea una pinza letal que aprieta por igual a Moscú y Riad. Para Rusia, un barril a 50 dólares es un arma de guerra económica más eficaz que las sanciones; el país ya sufre una falta crónica de inversión y el asedio a sus ingresos para sostener el conflicto en Ucrania. Esta debilidad se contagia al resto de la OPEP+. Según la reciente nota de prensa , los ocho países han decidido pausar los incrementos de producción hasta abril de 2026 debido a la "estacionalidad". Sin embargo, su capacidad de influencia se agota: cada recorte del cártel es compensado por el aumento de oferta de países ajenos como Brasil o Canadá. Además, las dudas ya sangran en los mercados financieros del Golfo. Según Reuters , las bolsas de Arabia Saudí han cerrado en rojo ante la perspectiva de un superávit crónico. Riad ha aprobado un plan de endeudamiento de 217.000 millones de riyales para 2026 para sostener su "Visión 2030". Sin un petróleo por encima de los 70-80 dólares, sus megaproyectos se vuelven financieramente insostenibles. ¿Es realista una inundación de crudo venezolano? A corto plazo, el escepticismo técnico persiste. Según Bloomberg , reflotar la industria venezolana para que vuelva a sus 3 millones de barriles diarios de antaño requeriría una inversión de 10.000 millones de dólares anuales durante una década. La infraestructura está tan deteriorada que cargar un superpetrolero tarda hoy cinco días, frente al único día que tomaba hace siete años. Además, está el factor de la resistencia interna. Delcy Rodríguez, actual presidenta interina, ya ha advertido que Venezuela "no será colonia de nadie". Sin embargo, el mercado mira más allá: la simple posibilidad de que el crudo pesado venezolano ( vital para las refinerías de la Costa del Golfo de EEUU ) regrese al circuito legal es suficiente para mantener los precios bajo una presión estructural. Cabe recordar que el mercado se mueve por expectativas. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya prevé un superávit récord de 4 millones de barriles diarios para este año debido a la desaceleración de China y la eficiencia tecnológica. La nueva era del petróleo transaccional. El éxito de Trump al eliminar a un adversario y "poner la mano" sobre las mayores reservas del mundo en cuestión de horas ha enviado un mensaje de máxima presión global . Si esta tendencia se consolida, 2026 será recordado como el año en que el petróleo dejó de ser un instrumento de equilibrio para convertirse en el martillo con el que Estados Unidos redibuja el mapa del poder. Salvo una disrupción inesperada, el camino hacia los 50 dólares parece menos una hipótesis y más una sentencia para los petroestados tradicionales. Imagen | Freepik y Gage Skidmore Xataka | Este gráfico muestra que Venezuela tiene más petroleo que nadie. Su producción es otro cantar - La noticia Hacia los 50 dólares: las altas posibilidades de que el plan de EEUU para Venezuela hunda el precio del petróleo fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .