En miles de hogares con niños, la noche de Reyes es una de las más especiales del año. Los nervios de los más pequeños por la emoción impiden conciliar el sueño y, con los primeros rayos de sol, la carrera hacia el salón para ver los regalos que han dejado Sus Majestades de Oriente se convierte en el momento más esperado de la madrugada del 6 de enero. Este ambiente mágico se vive con especial intensidad en el hogar de Loreto y Chiqui, un matrimonio que espera su séptimo hijo cuando el mayor, Elías, tiene solo cuatro años. Esta "locura de familia", como la describe la madre, ha sido posible gracias a dos embarazos múltiples que llenaron la casa de alegría con un niño de 4 años, una de 3, dos mellizos de 2 y dos mellizas de un año. A pesar de su corta edad, Elías y su hermana de tres años ya viven la jornada con una emoción desbordante. "Mamá, estoy muy nerviosa. Esta noche vienen los reyes, yo me voy a acostar temprano, yo cierro los ojos, cuando los abra voy corriendo al salón y está el zapato lleno de juguetes", le cuenta el mayor a su madre, contagiando su entusiasmo al resto de sus hermanos. Los más pequeños, Alonso y Nazaret, de dos años, también se unen a la euforia general. "Ellos también están eufóricos, y yo y yo y yo, y están con esa alegría, esa ilusión, esa sonrisa, esos nervios, la verdad que es maravilloso vivirlo", explica Loreto. Con seis hijos, la logística de los Reyes Magos requiere una buena planificación. La familia se organiza con tiempo para afrontar los gastos de diciembre y mantener viva la tradición. "Nosotros somos de sus tres regalos, Melchor, Gaspar y Baltazar. Ellos eligen lo que quieren, y ahí mamá y papá, pues, hacen lo que sea por verle su carita al día siguiente", detalla la madre. Loreto rememora con cariño su propia infancia en una familia de catorce hermanos, donde la noche de Reyes era un auténtico sueño. "Recuerdo de levantarme, incluso, a las 4 de la mañana, ver globo, todo lleno de regalos, mis hermanos, los reyes, era una ilusión", explica. Para ella, era un "mundo mágico" que sus padres y hermanos mayores se esforzaban en crear. El recuerdo más preciado era el de proteger los tesoros recibidos: "Tú guardabas esos regalos como oro, en paño, esa noche, en tu cama, cuidaditos, arropados con la manta, porque eran tus regalos de los reyes magos. Era maravilloso". Esa tradición familiar sigue viva, ya que ahora su madre prepara un gran banquete para sus 40 nietos el día 6 de enero. La tarde de este 5 de enero, la familia tiene un plan muy especial: irán a la parroquia para que los niños puedan entregar su carta y ver a los Reyes en persona. Elías, el mayor, no puede contener la emoción: "Mami, pero voy a ver al rey, pero le voy a tocar, pero voy a presenciar eso", pregunta con asombro. Después, toda la familia disfrutará de la cabalgata de Talavera.