Durante décadas, el vinagre fue visto únicamente como un ingrediente básico de la cocina, reservado para ensaladas, conservas y algunas recetas tradicionales. Sin embargo, en los últimos años, este producto natural, económico y seguro comenzó a ocupar un lugar central en el hogar por una razón concreta: su enorme capacidad para limpiar, desinfectar y neutralizar olores sin recurrir a químicos agresivos.