ENCUESTA | ¿Qué te parece que Moreno Bonilla se pinte de negro para disfrazarse del rey Baltasar?

La Cabalgata de Reyes de Sevilla, uno de los eventos más esperados del año y una de las cabalgatas más grandes de España, ha cobrado especial protagonismo político desde que el presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, anunciara que haría de rey Baltasar. Entre la lluvia de caramelos y la ilusión de niños y niñas, la figura del presidente caracterizado como rey Baltasar ha acaparado todas las miradas y críticas. Principalmente, dos motivos. El primero responde a una crítica realizada desde los colectivos racializados, que llevan años denunciando la práctica de 'blackface', -pintarse la cara de negro-, algo a lo que el presidente recurrirá para caracterizarse de Baltasar. Según han esgrimido en reiteradas ocasiones las personas racializadas, es una práctica que "ridiculiza" sus personas, su imagen y su cultura. Y, en segundo lugar, la cercanía con las elecciones autonómicas. Desde la oposición se ha criticado ferozmente que el presidente haya escogido las navidades de 2026 para ser Rey y "repartir" felicidad por las calles de la capital andaluza, sobre todo con la inminencia de la fecha electoral en la próxima primavera, lo que se ha visto como un movimiento que responde a un mero interés electoralista, de imagen, del presidente. Aunque no faltan las defensas a Moreno amparándose en la "tradición" y el "cariño" por la fiesta, numerosas voces de la sociedad civil señalan que el gesto de pintarse la cara denota una falta de sintonía con la realidad social de la Andalucía de 2026. En un momento en el que ciudades de toda España están normalizando que el Rey Baltasar sea representado por personas negras —respetando así la veracidad del personaje y la dignidad de la comunidad afrodescendiente—, ver al máximo representante de todos los andaluces con el rostro embadurnado resulta, cuanto menos, anacrónico. Colectivos como SOS Racismo o Afroféminas llevan años explicando por qué el blackface "no es un homenaje, sino una caricaturización que debería haber quedado atrás". Resulta paradójico que Moreno Bonilla, quien ha construido su éxito electoral sobre la base de la moderación y la modernidad (el famoso "milagro andaluz"), protagonice una estampa que muchos consideran propia de tiempos pasados. No se trata de juzgar la intención personal del presidente, que seguramente buscaba sumarse a la alegría colectiva, sino de cuestionar la falta de olfato político. En definitiva, este lunes el presidente puede ser juzgado por la sociedad civil, y la jugada maestra acabar resonando por los pasillos de San Telmo. A esta polémica sobre la caracterización de Moreno hay que sumar la reciente crisis de los cribados de cáncer de mama, lo que ha puesto en el ojo del huracán a Moreno Bonilla. Con este telón de fondo, la pregunta es obligada: ¿Qué te parece que Moreno Bonilla se pinte de negro para disfrazarse del rey Baltasar? Vota en nuestra encuesta para determinar si la población percibe que la tradición del 'blackface' debe permanecer o, por el contrario, es una costumbre ya desfasada y a la que no deberían recurrir dirigentes políticos de...