Hay tradiciones gastronómicas que creemos marcadas a fuego en nuestro ADN sin que esa sea la realidad. Es el caso del roscón de Reyes , el dulce con el que celebramos esa prórroga con la que los españoles alargamos las Navidades hasta la mañana del 6 de enero. En realidad, su origen es francés y no pasó a formar parte de nuestro acervo gastronómico hasta que Felipe V se encaprichó de él y se lo trajo del otro lado de los Pirineos en el siglo XVIII . Y aún tardó casi dos siglos en hacerse popular. La primera receta publicada de una versión similar a la que consumimos hoy la firma el pastelero real Adolfo Solichón y es de 1901 ; de antes de ayer, como quien dice. Lo curioso es que es una receta que ha cuajado mucho más en el país de adopción que en el de origen: encontrarlo en Francia hoy en día es una rareza . Actualmente, los vecinos prefieren comer el 'galette des Rois', hojaldrado y relleno de crema de almendra. El roscón se toma tradicionalmente los días 5 y 6 de enero , aunque es cierto que la Navidad cada vez comienza antes y también se empieza antes a dar cuenta de los clásicos de las fechas. Eso sí, más allá del 7 de enero, con los fastos terminados y las rebajas ya tomando el relevo, se da por terminado el consumo de roscón. Pero, ¿ qué hacemos con los restos del banquete si -como suele suceder- hemos encargado alguno más de la cuenta? En Pan.Delirio , obrador con varias direcciones en Madrid, la familia Cocheteux es experta en sacar (buen) provecho de los excedentes de roscón . «Tenemos una gran responsabilidad con el desperdicio de alimentación, pero es prácticamente imposible acertar con lo que se va a vender cada día», explica Javier Cocheteux hijo. «En el caso de los roscones y la bollería siempre buscamos la forma de reutilizarlos, creando nuevos productos . Un ejemplo son los 'roscotes' , finas rebanadas de roscón deshidratadas al horno, que vendemos en nuestras tiendas». Además de esta derivada, Cocheteux propone rebanar los restos ya secos de roscón para sustituir el pan de las torrijas (que cada vez es más brioche y menos barra de pan de toda la vida, así que tiene sentido). Y aún hay otra metamorfosis 'rosconera': hacer un helado elaborado a partir de la leche infusionada de la torrija de roscón mencionada -desperdicio cero-, a la que hay que añadir nata, leche en polvo, un poco más de roscón, naranja confitada y agua de azahar. Para los que no quieran complicarse la vida, otra idea más que sencilla, sencillísima: « Cortar trozos y bañarlos en chocolate para hacer una especie de roscón bombón». Desde hace ocho años, un jurado elige cada diciembre el mejor roscón artesano de Madrid . Y el ganador en la edición de 2025 ha sido el del obrador Doble Uve (Antonio Arias, 5), convirtiéndose en el más deseado de la capital. Aunque lo ideal es disfrutarlo en plenitud, su artífice, Paloma Silvestrín, propone una de recetas rápidas para los restos : «Una posibilidad es remojar en leche con huevo las sobras y hacer un pudín con ellas. Queda muy bueno». Paco Fernández es la quinta generación de Viena la Baguette , horno más que centenario madrileño, que lleva funcionando desde 1906 . Resulta francamente difícil que su roscón, canónico y de sabores clásicos sobre, pero en caso de que eso suceda, Fernández tiene varias ideas. «La primera que se me viene a la cabeza es congelarlo antes de tirarlo . La masa del roscón aguanta francamente bien el proceso y se regenera muy bien al sacarla de nuevo». Más allá de esa idea, este maestro panadero propone utilizar los restos para hacer un tiramisú , sustituyendo a los bizcochos de soletilla tradicionales (o 'savoiardi', para que no se enfaden los italianos). Además, Fernández abre una puerta interesante a sacar de su contexto (dulce) al roscón para involucrarlo en bocados salados . «Tostado puede ir fenomenal para acompañar un buen 'foie' , por ejemplo. O algo incluso más sencillo es cortarlo en rebanadas y utilizarlo como si de un pan de molde se tratara para hacer un sándwich mixto ». Otro de los roscones que cada año repite entre los mejores de la capital es el de Madreamiga -con varias tiendas-. Ichi Aragón , fundadora de la marca, desvela una receta de familia que insufla nueva vida al dulce del día de Reyes y que también apuesta por su reconversión en bocadillo. «Mi madre coge un trozo, lo parte a la mitad, lo tuesta y lo utiliza para hacer un sándwich . Pero no uno cualquiera, sino uno de pastrami, con queso, mostaza y pepinillo . El contraste del dulce del pan con el resto de ingredientes es brutal». Estas ideas, junto a otras muchas, son la mayor evidencia de que hay vida para el roscón más allá del 6 de enero. En la cadena de restaurante TGI Fridays , sin ir más lejos, introducen en estas fechas una hamburguesa en la que el roscón hace las veces de pan. Y sin perder su esencia, sin renunciar a la fruta escarchada . Ideas no faltan, ahora solo queda buscar valientes que quieran hincarle el diente.