El comienzo del año nuevo siempre va acompañado de las mejores intenciones . Hacer ejercicio, dejar de fumar, comer mejor, dormir bien, bajar esos kilos que se han ido acumulando durante el año o bajar los niveles de colesterol son de los objetivos que más nos planteamos en torno a la salud . Enero siempre llega cargado de buenos objetivos que en muchos de los casos tienen muy poco recorrido . Y no es por falta de ganas ni de compromiso; el problema es que nos solemos plantear cambios demasiado grandes y quizás poco realistas , ya que en salud los resultados no se obtienen de golpe, sino que son la suma de la constancia del día a día . El año nuevo se llena de frases como: 'este año voy a hacerlo perfecto', 'este año cambio esto', 'ahora sí, no voy a fallar'. En principio este planteamiento puede sonar motivador pero viene con trampa , ya que va a depender de la motivación de cada día y esto, seamos sinceros, va a ir variando según el día, requiere de muchísima energía mental y no encaja con nuestra vida real. Y lo peor es que si un día fallamos, aparece ese pensamiento saboteador que todos conocemos diciéndonos que ya no sirve de nada lo que estamos haciendo y acabamos abandonándolo todo. Nuestro cuerpo no va a responder a promesas, va a responder a lo que hacemos de forma repetitiva cada día. Y no es una semana o mes completos los que van a mejorar nuestra salud, sino que es la toma de pequeñas decisiones que de manera aislada pueden parecer pequeñas o insignificantes, pero que cuando se van acumulando generan un cambio a mejor . En el mundo de la nutrición los pequeños cambios pueden ser la clave; no hace falta cambiarlo todo radicalmente. Por ejemplo: - Beber un vaso de agua más al día - Añadir una fruta o una ración de verdura más al día - Caminar 20 minutos al día - Dormir media hora más - O añadir más proteínas en la cena No son cambios brutales, pero ojo, funcionan. Nuestro cuerpo es súper agradecido cuando recibe señales constantes y estos pequeños cambios en el tiempo pueden: - Estabilizar los niveles de azúcar - Mejorar la saciedad - Reducir la inflamación - Y recuperar la energía y el descanso de calidad No se trata de beneficios que vayas a notar inmediatamente, pero a la larga y con la repetición de pequeños cambios llegarán y tendrán un resultado duradero . Una de las claves es que esos pequeños cambios sean fáciles de cumplir , ya que cuanto más complicado es establecer un hábito, menos nos va a durar la motivación. Así que no idealices un cambio radical y adopta esos pequeños gestos que te harán llegar al resultado que deseas. Entonces, para el 2026 no se trata de quedarnos sin grandes propósitos, sino de verlos con una perspectiva de medio o largo plazo y alcanzarlos de una forma sostenida . Algunas preguntas que te puedes hacer son: - ¿Qué pequeño gesto puedo mantener en el tiempo incluso en los días malos? - ¿Qué cambio no me genera rechazo? - ¿Qué mejora encaja con mi vida real? Porque la clave es no sentir presión y sumar pequeños gestos que sin prisas te ayudarán a conseguir todos tus propósitos de año nuevo.