El presidente de la Junta, con la cara ya pintada de negro y su traje recargado de dorados, recibe la corona que le acredita como el más popular de los Reyes Magos en el desfile que organiza el Ateneo El 'blackface' de 'Baltasar' Moreno en la Cabalgata de Sevilla aviva la polémica con una práctica racista arraigada en España “¡Baltasar, te queremos!”. Así saludaba el presentador, como había antes con sus compañeros de terna, el momento en que el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, era coronado como el rey Baltasar de la Cabalgata de Sevilla. Era el último detalle que le faltaba, pertrechado ya como estaba con su traje exótico (dorado y verde) de aires orientalizantes y, sobre todo, con la cara tiznada de negro tras pasar por la correspondiente sesión de maquillaje previa al chaparrón con la que el cielo recibió al cortejo en la calle. La ceremonia de coronación ha tenido lugar en el balcón del Rectorado, la fachada principal de la Universidad de Sevilla, recinto desde el que lleva años saliendo la Cabalgata a la espera de culminar la construcción de la que será su sede definitiva. Bajo la conocida escultura de la Fama trompetera que corona este frontal de la antigua Fábrica de Tabacos, le han precedido al recibir su corona Melchor (el empresario Iván Bohórquez, presidente de Smartener) y Gaspar (Juan Ignacio Zafra, el director territorial de Caixabank Andalucía), todo ello ante autoridades como el alcalde de la ciudad, José Luis Sanz, y el arzobispo hispalense, José Ángel Saiz Meneses. Moreno no ha entrado en ningún momento en la polémica sobre lo que supone pintarse con betún para encarnar a un personaje de raza negra, una práctica conocida como blackface que está llevando a algunas ciudades a que Baltasar sea encarnado por una persona negra. Desde su partido, el PP, se tacharon de “absurdas” las críticas en este sentido que generaron su designación, que además se produce en año electoral y a escasos seis meses de que se presente a la reelección. Moreno es jaleado por los beduinos, también con la cara pintada de negro. Por delante, Moreno y sus regios compañeros tienen seis horas para lanzar kilos y kilos de caramelos, el momento culminante de todo rey mago. El presidente andaluz, además, ha vivido intensamente todos los actos previos a los que está obligado tras su designación como Baltasar: su proclamación (cuando sostuvo por primera vez la corona), el desayuno con roscón de Reyes para que el Ateneo –la entidad cultural privada que organiza la Cabalgata– anuncie las últimas novedades o la entrega de la tiara a la Estrella de la Ilusión. “Representar al rey Baltasar en una de las cabalgatas más importantes de toda España es un alto honor y una gran responsabilidad. Deseo que sea una bonita tarde y noche de Reyes para todos los andaluces”, proclamaba en la mañana del lunes Moreno en su cuenta de X, al hilo de una entrevista en ABC . “Subirse a la carroza en la Cabalgata es mucho más difícil que hablar en una comparecencia”, confesaba en la misma.