El de cazar y consumir lo que se caza es un derecho , quizás el primero del ser humano; aunque hoy, en una sociedad en la que hasta la inteligencia es artificial, algo tan natural no es fácil de entender. En la actualidad, el cazador de a pie está autorizado al autoconsumo de la carne de lo que caza y en teoría puede compartir en su casa con familiares y amigos unas perdices en escabeche o regalar un lomo de corzo legalmente cazado. El problema es que para transportar la carne debe contar con la aprobación de un veterinario , un profesional muchas veces difícil de encontrar en campo abierto. Para solventar este problema se ha creado la figura del... Ver Más