No cambiamos nuestros genes en 15.000 años y aun así duplicamos la esperanza de vida. La evolución humana dejó el ADN y pasó al entorno

Genéticamente, un humano del Neolítico podría caminar hoy por una ciudad sin llamar la atención. Nuestro cuerpo es prácticamente el mismo. Lo que cambió no fue el ADN, sino todo lo que lo rodea: medicina, higiene, alimentación y ciencia. La gran mutación de la humanidad no ocurrió dentro de las células, sino fuera de ellas.