Las fiestas navideñas entran en su recta final, pero no el entusiasmo y la emoción de los más pequeños de la casa, que vivieron un auténtico cóctel de emociones en una de las jornadas más mágicas del año y que todos marcan en rojo en el calendario. La decisión del Concello de mantener en la programación las dos cabalgatas, la estática en sesión matinal y la tradicional por la tarde, fue aprovechada por miles de personas para acercarse hasta la avenida de Castelao y poder ver, sin la masificación y los agobios de la tarde, muy de cerca a Melchor, Gaspar y Baltasar, pero también a la comitiva que les acompañaba, con los pajes haciendo horas extra para recoger las cartas de aquellos más rezagados que no habían podido entregarla hasta la víspera del Día de Reyes, pero que supieron que sus deseos se iban cumplir en una noche de fantasía.