Como de santa Bárbara cuando truena o del Ventorro cuando llueve, en estas fechas tan epifánicas nos acordamos de Cayetana Cabalgatas, experta en pompas, circunstancias y oropeles monárquicos, y de aquel «Mamá, el traje de Gaspar no es de verdad». La noche de la ilusión, la mañana de los contenedores de cartón, el día de los devoluciones en El Corte Inglés y, en suma, la liturgia anual de la frustración, rasgo de la niñez o la inmadurez. No digas que fue un mal sueño. «En ocasiones veo pages», confiesa Pedro Sánchez, tapado hasta el pescuezo y a quien la ortografía de Peugeot y gasolinera de su última carta a la militancia y los Reyes Magos, pegada al asfalto y la... Ver Más