Venezuela para mí, Ucrania para ti

Trump es un halcón de los negocios, un pragmático escaso de escrúpulos, al frente de una democracia provista de un sólido sistema de controles y contrapesos que garantiza la separación de poderes. Putin es un exagente del KGB criado a los pechos del comunismo soviético. Ambos desprecian profundamente los principios y se mueven por intereses; los de su país en el caso del norteamericano, los suyos propios si hablamos del ruso. Bajo esa premisa han acordado repartirse el mundo en áreas de influencia, dejando al margen a China, que reclama su propia porción: Taiwán. Si lo que barrunto es cierto, tal como apuntan los hechos, bajo la órbita de los Estados Unidos quedarían el continente americano y el área englobada... Ver Más