Jordi Wild (41), youtuber: "Muchos streamers se quedarían en España si solo pagasen un 30% de impuestos a Hacienda, pero no, yo pago una barbaridad y lo están haciendo muy mal"

Los streamers que se mudan a Andorra por motivos fiscales llevan años en el centro del debate público en España. Algunos lo hacen buscando pagar menos impuestos; otros, simplemente, para tener mayor estabilidad económica y normativa. En ese contexto vuelve a pronunciarse Jordi Wild, uno de los creadores de contenido más influyentes del país, que habla sin rodeos sobre fiscalidad, presión institucional y el futuro del sector digital. Jordi Wild (41) pone voz a un malestar que, según él, comparten muchos creadores. “Muchos streamers se quedarían en España si solo pagasen un 30% de impuestos a Hacienda, pero no, yo pago una barbaridad y lo están haciendo muy mal”, señala durante una entrevista en el canal de YouTube spicy4tuna. Una frase contundente que resume su visión sobre por qué tantos creadores acaban fijando su residencia en Andorra. El youtuber asegura que el problema no es pagar impuestos, sino la falta de proporcionalidad y de diálogo con un sector relativamente nuevo. “No soy Mediaset, no soy Prisa. Soy un tío con un equipo de dos o tres personas”, afirma, aludiendo a que la administración trata a creadores individuales como si fueran grandes grupos mediáticos. Wild reconoce que el dinero importa, pero que lo que realmente le preocupa es el control sobre el contenido. “Que me toquen el dinero me da más igual, pero que me toquen el contenido me tiene cojonado”, confiesa. En su opinión, la creciente regulación y la figura del “usuario de especial relevancia” generan inseguridad y autocensura. Según explica, esta situación provoca que muchos creadores se sientan vigilados o limitados, incluso cuando hacen divulgación o entretenimiento. “Equiparar a un creador que graba en su estudio con una televisión nacional es una barbaridad”, insiste, subrayando que la normativa actual no tiene en cuenta la realidad del sector digital. A pesar de ser uno de los canales que más factura en YouTube España, Jordi Wild no esconde que algunos de sus proyectos han sido ruinosos. “He perdido más de medio millón de euros”, admite al hablar de iniciativas como eventos o desarrollos paralelos. Aun así, mantiene una filosofía clara: priorizar la independencia y la coherencia personal frente al beneficio inmediato. “Valoro mi felicidad y mis principios por delante del dinero”, señala, explicando por qué ha rechazado ofertas millonarias para encerrar su contenido tras un muro de pago. Para Wild, cambiar radicalmente el acceso a su contenido sería “pan para hoy y hambre para mañana”. Desde su punto de vista, la fuga de streamers a Andorra no es un capricho ni una traición, sino una consecuencia directa de un sistema poco flexible. “Si las cosas se hicieran de otra manera, muchos no se irían”, asegura. En la entrevista deja claro que el problema no es el país vecino, sino la falta de una fiscalidad adaptada a nuevas profesiones digitales. Wild cree que todavía hay margen para el entendimiento. “Lo ideal sería sentarnos todos y ver qué es razonable y qué no”, afirma, aunque reconoce que ahora mismo reina el caos y la incertidumbre, incluso entre los propios reguladores. Con un tono directo y cercano, Jordi Wild vuelve a poner sobre la mesa un debate que va más allá de los streamers. Habla de cómo España gestiona el talento digital, de la relación entre creadores y Estado y de la necesidad de actualizar normas pensadas para otra época. Su mensaje conecta especialmente con una audiencia adulta, preocupada por la economía, la justicia fiscal y el futuro del trabajo. Y deja una idea clara: el problema no es que los creadores no quieran aportar, sino que sienten que, tal y como están las cosas, “lo están haciendo muy mal”.