Llevamos décadas obsesionados con la dieta mediterránea. Resulta que los nórdicos tenían una solución mucho mejor

Si retrocedemos a 2009, muchos recordaremos un programa conocido como El Guerrero Más Letal ( Deadliest Warrior ). La premisa era enfrentar dos combatientes de diferentes épocas para estudiar quién ganaría en un duelo a muerte. Aunque en la pantalla vimos al Vikingo medir sus hachas contra un Samurái, y al Gladiador contra un Apache, nunca llegamos a ver el duelo directo entre el coloso del norte y el guerrero del Mediterráneo. Esa "pelea del siglo" quedó pendiente en la televisión, pero en el campo de la nutrición, el bando romano (la dieta mediterránea) ha sido el campeón invicto durante décadas. Sin embargo, la ciencia ha decidido simular ese combate en el laboratorio en 2025, y esta vez el hacha del vikingo ha cortado de raíz el liderazgo del Mediterráneo. Según los últimos estudios, los nórdicos tienen una solución mucho mejor. Un nuevo hallazgo. Para lo que vivimos en la zona mediterránea, parece imposible pasar sin el aceite de oliva y el trigo. Pero, como explica la nutricionista Dawn Jackson Blatner en National Geographic , ha surgido una "prima de la dieta mediterránea en climas más fríos" que está demostrando resultados sorprendentes. Creada originalmente en 2004 por un comité de científicos y chefs —bajo la premisa de que la salud no está reñida con el placer gastronómica—, la "nueva dieta nórdica" no busca la longevidad, sino que lo hace con un enfoque de sostenibilidad local que el modelo mediterráneo a menudo ignora fuera de sus fronteras. El hito más reciente es el estudio publicado en Frontiers in Endocrinology . Tras analizar a una población joven y de mediana edad, los investigadores liderados por Abdelgawwad El-Sehrawy descubrieron que aquellos que siguen estrictamente el patrón alimenticio del Mar Báltico tienen un 42% menos de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Si se utiliza el índice de adherencia más estricto, la protección sube hasta un asombroso 52%. Este hallazgo es crucial porque demuestra que los beneficios actúan como un escudo preventivo desde la juventud, y no solo en la tercera edad. En Xataka En el siglo XVII había un alimento que se consideraba mortal para los ricos, pero no mataba a los más pobres: el tomate Un escudo contra las enfermedades modernas. La robustez de esta dieta se apoya en una "artillería" de investigaciones previas que ya apuntaban en esta dirección. Como detalla un estudio de 2024 publicado en Scientific Reports , la dieta nórdica es una de las mejores herramientas para combatir el hígado graso no alcohólico, reduciendo su riesgo en un 58%. A esto se suma que los beneficios no se quedan en el metabolismo. Según un metaanálisis de 2022 publicado en Diabetologia analizó datos de más de un millón de personas, confirmando que quienes siguen este estilo de vida tienen un 26% menos de riesgo de morir por enfermedad cardiovascular, un 22% menos de riesgo de muerte prematura por cualquier causa y un 14% menos de probabilidad de morir por cáncer. Como afirma el Dr. David L. Katz , "todas las buenas dietas se componen de alimentos reales, en su mayoría vegetales; la nórdica es una variación magistral de ese mismo tema". ¿Qué es comer como un nórdico? Muchos seguro que habrán pensado que sería algo así como "comer aranques todos los días", pero (felizmente) no es así. El pilar es el aceite de canola (colza), rico en ácidos grasos omega-3 y más asequible que el de oliva, junto con: Cereales integrales: Centeno, cebada y avena (fundamentales por su bajo índice glucémico). Frutas del bosque: Arándanos, frambuesas y bayas silvestres. Tubérculos y crucíferas: Remolacha, zanahorias, coliflor y repollo. Pescado graso: Salmón, caballa y arenque. Lácteos fermentados: Como el skyr o el kéfir. Más allá de la dieta. Uno de los puntos a destacar de la dieta es que, según una investigación del British Journal of Nutrition , las mujeres que seguían la dieta nórdica llegaban a la vejez con un rendimiento físico significativamente mayor, superando con facilidad pruebas de caminata y fuerza. La dieta nórdica tiene un efecto secundario 'inevitable': la pérdida de peso. Y lo hace hackeando la sensación de hambre. El estudio NORDIET puso a prueba a sujetos con colesterol alto y el resultado fue una bajada de peso y presión arterial sin el estrés de medir cada gramo. Pero el dato más contundente lo dio el ensayo NND en The American Journal of Clinical Nutrition : los participantes con obesidad abdominal perdieron una media de 4,7 kg comiendo a demanda, sin restricciones de cantidad. Comparado con el escaso kilo y medio que perdieron quienes siguieron una dieta normal, el sistema nórdico se muestra mucho más eficiente. Una solución para todos. Lo que nos enseña el norte es que la salud no es propiedad exclusiva de una geografía. Como bien apunta la dietista Joan Salge Blake , el éxito de esta dieta reside en su capacidad de sumar fuerzas. Es la mezcla de fibra, aceites saludables y antioxidantes lo que realmente importa, actuando como un bálsamo contra la inflamación. Es ahí, en esa inflamación que alimenta las enfermedades de nuestro siglo, donde la dieta nórdica libra y gana su batalla más importante." No hace falta vivir en Oslo para beneficiarse. La clave, según los expertos, es priorizar los alimentos integrales, elegir pescados grasos (aunque sean congelados o en conserva por su asequibilidad) y sustituir el pan blanco por centeno integral. Los nórdicos parecen haber encontrado la receta para una vida larga, fuerte y sostenible. En 2025, el combate ha terminado: el vikingo sabe cuidarse mejor. Imagen | Unsplash Xataka | Aunque no lo parezca, los pollos y cerdos no son los animales más criados en granjas. Lo son las gambas - La noticia Llevamos décadas obsesionados con la dieta mediterránea. Resulta que los nórdicos tenían una solución mucho mejor fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .