La excursión familiar a 15 minutos de Huelva para ver flamencos en pleno invierno sin ir a Doñana

El invierno es un momento perfecto para visitar algunos parajes que se encuentran en tierras andaluzas que pueden ofrecer a los visitantes experiencias realmente únicas. El hecho de que las temperaturas no bajen al nivel que lo hacen en otras latitudes, unido a la pureza del aire y el horizonte limpio , son componentes que se unen para crear una experiencia realmente única. A apenas unos quince minutos en coche de Huelva capital, con un acceso rápido y sencillo se encuentra el Paraje Natural de las Marismas del Odiel, que por su valía desde diferentes perspectivas está declarado desde el año 1983 como Reserva de la Biosfera por la Unesco. Aunque quizás sea un lugar algo desconocido para el gran público, la realidad es que es una de las mayores extensiones de marismas de toda España, encontrando en sus dominios una espectacular diversidad de especies vegetales y animales. Un enclave perfecto para ver flamencos sin necesidad de ir al Parque Nacional de Doñana. Un accidente natural que se produce justo en el punto de contacto entre el mar y las desembocaduras de los ríos Tinto y Odiel. Todo ello moldea de una manera especial todo el entorno, creando islas, playas, lagunas o suelos fangosos . Un ecosistema que depende constantemente de las mareas, por lo que los hábitats se esconden o emergen dependiendo del momento del día. Nos encontramos en lo que podría denominarse como una de las 'áreas de servicio' para las aves más importantes de todo el territorio nacional. Es un lugar que tiene una importancia estratégica vital para las aves en la realización de sus rutas migratorias entre Europa y África, ya que lo utilizan como parada antes de adentrarse en el continente africano. Los amantes de la observación de aves pueden encontrar en este paraje natural un auténtico paraíso, convirtiéndose en un espacio ideal para sus excursiones. Los expertos apuntan que en las Marismas del Odiel pueden llegar a observarse hasta 250 especies de aves diferentes, muchas de ellas en peligro de extinción. Algunas de las más importantes, y que dejan imágenes realmente inolvidables como el flamenco, la garza, el águila pescadora o la espátula. Como dato curioso, además de las aves, se trata de un lugar en el que vive una de las colonias más importantes de camaleones de todo el sur de Europa, e incluso una especie de mariposa que hasta el momento sólo se ha detectado en este punto geográfico. Todas aquellas personas que quieran profundizar en el conocimiento de lo que significa este enclave natural a todos niveles, pueden acudir al Centro de Visitantes Anastasio Senra , que se encuentra en el interior de este paraje, que tiene una extensión de 7.000 hectáreas . Un centro de visitantes que ofrece todo tipo de información acerca de los diferentes itinerarios y rutas que se pueden seguir para conocer el entorno, así como sobre la localización de los miradores y observatorios de aves que se sitúan en este lugar. Además, también hay entidades que ponen en marcha visitas especiales a este lugar, que tienen una duración de unas tres horas y media o cuatro. Una visita exclusiva a través del reino de las mareas, que proporciona a todos los interesados una experiencia única, en un entorno prácticamente exclusivo en toda Europa . Al tratarse de un lugar en el que muchas aves hacen su parada estratégica en su migración de Europa a África, buscando en invierno latitudes donde las temperaturas sean más benignas, es precisamente el invierno el mejor momento del año para avistar un mayor número de especies.