Un bombero desvela los consejos clave para evitar un incendio durante el invierno

Los incendios no entienden de épocas del año, pero la llegada del frío multiplica los riesgos en el hogar. El uso de estufas, la sobrecarga de enchufes o ciertas prácticas al secar la ropa pueden convertir un descuido en una tragedia. El bombero del ayuntamiento de Valencia, Juan Carlos Teruel, ha compartido una serie de consejos fundamentales para proteger la vivienda durante los meses de invierno y saber cómo reaccionar ante una emergencia. Teruel subraya la importancia de mantener los focos de calor, como estufas, radiadores o calefactores, "a un metro o metro y medio de distancia de cortinas, alfombras o muebles". Advierte especialmente sobre la costumbre de poner a secar la ropa encima o cerca de estos aparatos, ya que el calor puede prender los tejidos, sobre todo los sintéticos. En cuanto a las chimeneas, recomienda mantenerlas limpias, no usar nunca acelerantes como el alcohol para encenderlas y proteger el entorno con una rejilla. Además, alerta sobre la retirada de las cenizas: deben manejarse con utensilios metálicos y nunca arrojarse a un contenedor "antes de saber que están bien apagadas" para evitar incendios. La electricidad es otro punto crítico. El bombero insiste en que "no sobrecargar los enchufes es muy importante ahora, sobre todo en invierno". Aconseja comprar siempre aparatos con certificado europeo y no cargar dispositivos como portátiles o móviles "encima de sofás y camas". También pone el foco en los patinetes y bicicletas eléctricas, cuya carga nocturna dentro de casa puede suponer "un susto". Juan Carlos Teruel recuerda la amenaza del monóxido de carbono, un gas sin olor que se genera en cualquier combustión, como la de calderas, braseros o chimeneas. Para evitar intoxicaciones, es crucial "airear un poco la casa de vez en cuando". Con la Navidad a la vuelta de la esquina, también advierte sobre la decoración lumínica. Recomienda usar siempre luces certificadas y tener especial cuidado con las guardadas de años anteriores. "Esas lucecitas, cuando hay varias bombillas que se funden, [...] nos pueden dar un susto y muy gordo", asegura. Si el fuego ya se ha iniciado, la rapidez es clave. Si es solo un conato, se puede intentar sofocar con un extintor pequeño o una manta ignífuga. Sin embargo, "cuando veamos que aquello se nos va de las manos, lo que tenemos que ir es cerrando puertas". Según explica, "cada puerta que le cerremos al incendio, lo que vamos a hacer es contenerlo", ya que actúan como una barrera que frena su avance. Finalmente, el bombero hace una recomendación de bajo coste y alto impacto: instalar un detector de humos y de monóxido de carbono. "No son muy caros, y la verdad es que nos puede sacar de un apuro", concluye, recordando que estos dispositivos, con baterías de hasta diez años, son vitales para alertar de un peligro, sobre todo mientras dormimos.