El comercio afronta las rebajas en pie de guerra contra la 'jungla' online

El comercio de cercanía encara el inicio de año y el tradicional período de rebajas de invierno con un sabor amargo. Tras una campaña navideña que no ha cumplido las expectativas, el sector mira con preocupación los retos que tiene por delante, desde la competencia de las grandes plataformas hasta la necesidad de un marco regulatorio justo en el entorno digital. Así lo explica Rafael Bados, presidente de Comercio Córdoba y de la Confederación Comercio Andalucía, quien analiza la situación actual y las demandas de un sector vital para la economía. El balance de la campaña de Navidad ha sido, en palabras de Bados, “decepcionante”. El presidente de la patronal andaluza del comercio la describe como “una continuación del año que hemos tenido, un año complicado de resistencia y de adaptación a los nuevos hábitos de consumo”. Según explica, 2025 ha sido un ejercicio complejo en el que el sector ha tenido que seguir trabajando para “volver a ser atractivos para los consumidores”. Además, el mal tiempo y las lluvias durante las fiestas han desincentivado las compras en el comercio a pie de calle, que depende directamente del paseo de los ciudadanos por los ejes comerciales. La liberalización de los períodos de rebajas llevada a cabo en 2012 ha provocado que estas campañas pierdan la eficacia que las caracterizaba. “Las rebajas no son ni por asomo lo que eran”, lamenta Bados. El modelo comercial actual, marcado por “ofertas, descuentos, día de, semanas de” de forma permanente, ha diluido el impacto de las tradicionales rebajas de invierno y verano. La consecuencia es una reducción drástica de su efecto, que desde el sector calculan que “no será más allá de 10 días el impacto positivo que van a tener”. Uno de los mayores desafíos para el pequeño y mediano comercio es la competencia con las grandes cadenas y, sobre todo, con las plataformas online. Rafael Bados es tajante al respecto: “No tenemos capacidad para competir en ese escenario”. Los márgenes del comercio de barrio no permiten entrar en una guerra de precios constante. “No tenemos esos márgenes que tienen las grandes cadenas, los grandes formatos, esos grandes oligopolios de la venta online, ya ni te digo”, subraya. Por ello, reclama que “normativamente se busque ese equilibrio entre los distintos actores” del sector. Esta desventaja se agrava en el entorno digital, un espacio que Bados no duda en calificar como “una verdadera jungla” donde apenas existen normas. El presidente de Comercio Andalucía denuncia prácticas como el uso de algoritmos que fijan precios o muestran publicidad según el interés del usuario. “Está claro que en este país hay libertad para marcar un precio, pero entendemos que determinadas actuaciones no son realmente de recibo”, afirma. Por ello, exige que la misma transparencia de un producto expuesto en una tienda física, con un precio claro, se aplique al ámbito digital. Para afrontar esta situación, el sector pide a la Junta de Andalucía, como administración competente, que se ponga en marcha un instrumento que “acompañe al sector en ese salto a la transformación digital y a la venta online”. Bados recuerda iniciativas pasadas del gobierno andaluz que ayudaron a las empresas a exportar y pide algo similar para un sector compuesto mayoritariamente por micropymes y autónomos con dificultades para dar este paso. Asimismo, demanda campañas de concienciación para que los consumidores sepan cómo funcionan realmente los precios en internet. Rafael Bados reivindica el peso del comercio de cercanía, que en una provincia como Córdoba supone un tercio de la economía y del empleo, además de ser un “gran vertebrador de nuestros municipios, de nuestros barrios, de nuestros centros históricos”. Critica lo que considera una falta de apoyo decidido por parte de las administraciones, especialmente si se compara con otros sectores. Bados expone datos que, a su juicio, son “bastante sonrojantes” al contrastar la inversión que recibe el turismo, “la niña bonita de la economía andaluza”, con la destinada al comercio. Según los datos que maneja la confederación, el sector del comercio aporta más empleo que el turismo en Andalucía y su peso en el Producto Interior Bruto (PIB) es prácticamente idéntico (12,9 % frente al 13,1 %). Pese a ello, la diferencia en el apoyo institucional es abismal, lo que lleva a Bados a calificar al comercio como “el patito feo” de la economía regional. “No en vano, uno de cada cuatro andaluces trabajan en el sector del comercio”, recuerda. Ante esta realidad, la principal demanda es clara: “una apuesta decidida por un sector que sigue siendo muy, muy relevante para la economía y el empleo”.