Así viven los 32.000 gallegos en Venezuela: entre la preocupación y la esperanza

La situación de los aproximadamente 32.000 gallegos que residen actualmente en Venezuela, según cifras del Instituto Nacional de Estadística, se puede resumir en cuatro palabras: "preocupación, incerteza, expectativa, esperanza". Así lo ha descrito el secretario xeral de Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, quien señala que la colectividad gallega, concentrada principalmente en el eje entre Caracas y Valencia, vive con el temor a la respuesta del régimen y con un acceso a la información más limitado que en el exterior. Para paliar esta situación, la Xunta de Galicia mantiene activos sus programas de apoyo, utilizando los centros gallegos como "mecanismo de llegada" a las personas en situación de necesidad. Rodríguez Miranda ha explicado que, a través de entidades como la Hermandad Gallega de Venezuela en Caracas o los centros de Puerto de la Cruz, Valencia y Maracaibo, se teje una red social que canaliza el soporte económico desde Galicia. Uno de los principales programas son las "ayudas económicas individuales", que se conceden anualmente a personas mayores de 65 años o con problemas graves de salud. "Estamos hablando de llegar en torno a 2.000 familias aproximadamente con una ayuda en torno a los 1.100 euros", ha detallado el secretario xeral. Además, existe otro mecanismo de ayudas de emergencia para actuar ante "situaciones sobrevenidas de gravedad", como catástrofes o enfermedades, que permanece abierto todo el año y cuyos recursos se pueden incrementar si es necesario. En los últimos ocho años, han vuelto a Galicia entre 16.000 y 17.000 personas desde Venezuela, reduciendo la comunidad allá de 46.000 a los cerca de 32.000 personas actuales. Según Rodríguez Miranda, el perfil del retornado es muy variado, pero a menudo se trata de personas que pertenecían a una clase media y que, debido a la crisis, lo han perdido casi todo. "Vuelven a Galicia con un bagaje importante de conocimiento profesional, incluso empresarial", afirma. Se trata de personas con un alto índice emprendedor. La Xunta acompaña a estas familias a través de las oficinas de retorno y con ayudas de carácter social extraordinarias que funcionan como un "colchón económico" a su llegada. También se fomenta el emprendimiento retornado, ya que, según el secretario xeral, llegan "con una gran iniciativa empresarial". Los sectores donde emprenden son muy diversos, abarcando desde el comercio y la logística hasta la industria y las empresas tecnológicas, rompiendo la antigua tendencia que se concentraba en la hostelería. El regreso, sin embargo, conlleva una importante carga emocional. Antonio Rodríguez Miranda ha recordado que muchos de estos retornados nacieron en Venezuela, por lo que dejar el país es "una doble ruptura". "Saben que vuelven a casa [...] pero es volver a dejar todo lo que tenías construido", ha reflexionado, insistiendo en que es justo apoyarles porque "Galicia con esto gana, la riqueza que nos dan incorporándose a nuestra sociedad es altísima". Sobre el futuro del país, Rodríguez Miranda se ha mostrado "optimista", aunque pide "cautela, serenidad". Considera que los cambios se producirán con lentitud, lo que "no tiene por qué ser malo si efectivamente se dan los pasos acertados". Para él, un primer gesto clave sería la liberación de los presos políticos. "Lo ideal ahora, en este primer momento, sería que se liberasen a todos esos presos políticos que los hay en Venezuela, muchos de ellos son españoles", ha declarado. Finalmente, ha hecho un llamamiento para que la comunidad internacional "esté muy pendiente" y ayude a que el proceso se desarrolle favorablemente y sin pérdida de vidas humanas, mientras pide a los gallegos allí y aquí que actúen con prudencia ante una tensión que sigue siendo elevada.