Martínez asegura que Mañueco «está acojonado» ante las elecciones

«Acojonado». Así ha asegurado este miércoles el secretario general del PSOE de Castilla y León y candidato a la Presidencia de la Junta, Carlos Martínez , que ve al actual jefe del Ejecutivo autonómico, el popular Alfonso Fernández Mañueco, ante la inminente cita con las urnas, aún sin fecha concreta, pero con el 15 de marzo como tope. «El problema e s que el señor Mañueco está acojonado , hablando en plata». Así de tajante se expresaba el también alcalde de Soria en el acto de presentación de los cabezas de lista y número dos de las nueve candidaturas que presentará la formación socialista a la cita. Ante la sede de las Cortes, en una gélida mañana en la que incluso Valladolid amanecía bajo una fina capa de nieve, Martínez incidía en que Mañueco tiene «miedo» y «pavor» a la cita con las urnas y de ahí, añadía, que todavía no haya firmado el decreto con la convocatoria y siga «deshojando la margarita». «Y ese miedo» a poner en marcha la maquinaria electoral, consideraba, lo «irradia» al resto de provincias, donde el PP todavía no ha presentado las candidaturas a unos comicios que ni están convocados. Por contra, defendía, el PSOE «está ya» con las listas elaboradas y aprobabas en los órganos internos del partido y con la maquinaria en marcha. «Está trabajando y pisando rastrojo, y quemado en verano, y pisando charco y nieve en invierno», destacaba Martínez, acompañado por un equipo del que defendía la «fortaleza» y la «experiencia en la gestión municipal y en las Cortes». «Voluntad, rigor y planificación», resaltaba el dirigente socialista de un bloque de hombres y mujeres -en listas cremallera- con los que se mostraba convencido van a «protagonizar ese cambio» en Castilla y León tras 40 años. «Los mejores de los nuestros», destacaba de unas listas encabezadas por seis hombres y tres mujeres. «Frente a aquellos que sólo evidencian casos de corrupción estamos aquí un equipo limpio, con voluntad » para afrontar los problemas de Castilla y León, como la despoblación, la «pérdida» de autónomos o la marcha de jóvenes, enumeraba Martínez . Y es que, censuraba éstos «no se resuelven ni con eslóganes ni con monólogos».