Las bajas temperaturas que ha dejado la borrasca Francis en Cartagena han activado las redes de solidaridad. Cáritas, en colaboración con otras entidades y bajo la coordinación del ayuntamiento, ha intensificado su campaña 'Ola de amor' para socorrer a los más afectados por el frío, tanto personas que viven en la calle como familias con escasos recursos que no pueden permitirse la calefacción. El trabajo se centra en ofrecer un lugar seguro donde pasar la noche. Petri García, de Cáritas, ha explicado que, aunque existen recursos como la hospitalidad y muchas personas aceptan la invitación, "hay personas que no, que por mucho que les digas, pues no quieren". Para ellas, la organización mantiene un dispositivo que sale los jueves y domingos para darles calor y apoyo en la propia calle. Una bebida caliente, una manta, pero sobre todo un rato en el que demostrarles que importan y se les escucha. Este trabajo conjunto entre entidades como la mencionada Cáritas, La Huertecica, La Hospitalidad Santa Teresa y Cruz Roja resulta fundamental. "Es un trabajo de mentalizarlos, de que hay recursos, que Cartagena, gracias a dios, tiene muchos recursos para poder atenderlos y que no tienen por qué estar en la calle", ha afirmado García. Se muestra optimista y cree que pocas personas dormirán a la intemperie en las noches más gélidas gracias a este esfuerzo coordinado. La campaña va más allá de las personas que pernoctan en la calle. Muchas familias con un hogar, pero sin medios para calentarlo, también acuden a Cáritas. "Tenemos en el comedor muchísimas personas que acuden a comer todos los días, y que no están en calle", ha detallado Petri García, subrayando la precariedad en la que viven. La impotencia de los trabajadores sociales es enorme cuando no pueden responder a las peticiones. García ha confesado que "el corazón se te encoge" cuando un usuario pide una manta y no hay existencias. "Sabes que esa persona que conoces, que la ves todos los días, pues en su casa, a lo mejor, no tiene esa manta para poder abrigarse", ha lamentado. Por este motivo, el llamamiento es urgente. Además de mantas, se necesita ropa de abrigo como chaquetones para mayores, bufandas y guantes. Para asegurar que la ayuda llegue directamente a quienes la solicitan, se recomienda llevar las donaciones al hogar de Cáritas, situado justo detrás del comedor, enfrente de la tienda. Petri García ha dedicado unas palabras de especial agradecimiento a los voluntarios de la 'Ola de amor', a quienes ha calificado como "algo fuera de serie". Ha destacado su compromiso inquebrantable, recordando cómo el equipo salió a ayudar en una noche en la que "llovía a mares". La dedicación de estas personas es un ejemplo para la sociedad. "Que una mujer salga de su casa a las 9 de la noche para subirse en una furgoneta, para estar dando tumbos por la calle, es digno de quitarse el sombrero, para ella y para su familia también", ha concluido García, poniendo en valor la labor insustituible del equipo de voluntarios.