El mar reclama su terreno: la advertencia de un experto sobre la costa de Huelva

La costa de Huelva se enfrenta a un grave problema de pérdida de arena como consecuencia de la frecuencia de temporales anormalmente alta y la subida del nivel del mar. Así lo explica José Prenda, investigador de la Universidad de Huelva y experto en recursos naturales, quien analiza la situación que afecta especialmente a núcleos como El Portil y Matalascañas. Según Prenda, aunque el fenómeno de fondo es el mismo, las dinámicas son diferentes. En el caso de El Portil, la presencia de la Flecha genera una dinámica "un tanto caótica" que reconfigura la playa casi a diario. En Matalascañas, el problema principal es un fenómeno erosivo constante que está provocando un claro retroceso en el frente litoral. Las soluciones son "bastante complejas" al tratarse de fenómenos globales. Una de las propuestas, planteada por el Ministerio, es el parqueo del paseo marítimo en Matalascañas, una medida que el experto considera "la más definitiva" pero que implicaría expropiaciones a mansalva, al igual que en El Portil, donde, no obstante, podría ser "más asequible" por su menor dimensión. Prenda desaconseja el uso de infraestructuras duras como los espigones, ya que pueden ser "pan para hoy y hambre para mañana" y generar nuevos problemas, como una posible afectación a la playa de Doñana. Sobre la influencia del espigón de Mazagón, construido hace 50 años, admite que "alguna influencia puede que tenga", pero determinar su impacto real requiere un estudio detallado. El investigador insiste en que la sociedad debe cambiar de mentalidad, ya que "no podemos seguir manteniendo los esquemas mentales y los planteamientos que hemos venido teniendo hasta ahora". Según Prenda, hay que asumir que el nuevo escenario ambiental está definido por el cambio climático, fenómenos extremos más frecuentes y una subida del nivel del mar más rápida de lo previsto. Ante esta realidad, Prenda se muestra tajante y advierte que la lucha contra estos fenómenos trasciende en muchos casos la capacidad de intervención humana y financiera. Su conclusión es clara: las personas en primera línea de playa se enfrentan a un futuro sin alternativas fáciles. "El mar va a ir recuperando su terreno casi seguro", sentencia.