“Levántate, muévete, cuídate”: los pasillos del Virgen del Rocío hablan a sus pacientes

Los pasillos del Hospital General Virgen del Rocío ya no son solo espacios de tránsito. Desde hace unas semanas, se han convertido también en un canal directo de motivación para los pacientes mayores. Frases sencillas, claras y alentadoras invitan a levantarse de la cama, caminar en la medida de lo posible y cuidar la alimentación, con un objetivo claro: combatir los síndromes asociados a la hospitalización prolongada. La iniciativa parte de la Comisión de Fragilidad del servicio de Medicina Interna, un equipo multidisciplinar que trabaja para reducir problemas frecuentes en personas mayores cuando enferman o ingresan en el hospital, como la pérdida de movilidad, la falta de autonomía, la desnutrición o los cuadros de confusión aguda. “El hospital soluciona problemas agudos, pero también favorece la inmovilidad”, explica el doctor Bosco Barón, especialista en Medicina Interna y responsable de la Comisión de Fragilidad. Según detalla, pacientes de más de 75 u 80 años pasan gran parte del día en la cama, con sueros, sondas o necesidad de ayuda constante, lo que acelera la pérdida de masa muscular y autonomía en muy poco tiempo. A este proceso se le conoce como síndrome de inmovilidad o desacondicionamiento. Para combatirlo, el hospital ha optado por una solución sencilla, visual y directa: mensajes que animan a levantarse, caminar y cuidarse, adaptados a personas mayores y colocados estratégicamente en los pasillos. “Levántate, muévete, cuídate” es solo una de las frases que ahora pueden leerse en las plantas del hospital. Los mensajes no son aleatorios: fueron seleccionados tras una encuesta interna en la que participaron más de 200 profesionales del servicio de Medicina Interna. “Se votaron las 20 frases más motivadoras y fáciles de entender, y esas son las que finalmente se colocaron”, explica Barón. Actualmente, esos mensajes se repiten en las dos alas del servicio, acompañados de iconos y colores que también contribuyen a humanizar el entorno hospitalario. La acogida por parte de pacientes y familiares ha sido muy positiva, aunque sus efectos clínicos todavía están en fase de evaluación. El objetivo es sencillo, pero clave: evitar que el reposo excesivo agrave el estado de salud de los mayores. La inmovilidad durante un ingreso puede provocar que personas que caminaban con normalidad pierdan esa capacidad en pocos días, además de aumentar el riesgo de desnutrición, disfagia o desorientación. Los carteles son solo una pieza de un plan más amplio. La unidad ha instalado barandillas en los pasillos para facilitar la deambulación segura, ha colocado láminas con ejercicios sencillos en las habitaciones y trabaja de forma coordinada con el servicio de Rehabilitación para ofrecer fisioterapia cuando es necesario. Además, se ha elaborado material informativo dirigido a pacientes y familiares y se han incorporado relojes visibles en las habitaciones, una medida simple que ayuda a reducir la desorientación y los episodios de confusión. El doctor Barón insiste en dos mensajes clave: moverse todo lo posible y comer bien. “La cama, solo para dormir”, resume. Y añade una metáfora que repite a menudo a sus pacientes: La falta de apetito durante la enfermedad puede derivar en una desnutrición “devastadora”, que aumenta el riesgo de infecciones y complica la recuperación. Todo este enfoque se enmarca en el concepto de fragilidad, que el especialista define como la pérdida de recursos del organismo para afrontar problemas de salud. “Es como quedarse sin dinero en el banco”, explica. El objetivo final es mantener a los pacientes mayores lo más “robustos” posible para que puedan superar mejor la enfermedad y regresar a casa con el mayor grado de autonomía. Porque, a veces, una frase en la pared puede ser el primer paso para volver a levantarse.