El triángulo del hielo está en España y es la zona más fría que podrás visitar: "Tiene unas condiciones únicas"

El invierno ha mostrado su cara más severa en estos últimos días con el paso de la borrasca Francis. Es algo que se ha notado especialmente en zonas como Teruel o Guadalajara que han llegado a estar en alerta naranja o incluso, roja por bajas temperaturas en estos últimos días. Allí las temperaturas se han desplomado hasta valores heladores. Durante los últimos días, varios municipios han registrado mínimas muy por debajo de los cero grados, consolidando la fama de una de las zonas más frías de España. Según Arcadio Blasco, delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en Aragón, se han alcanzado cifras notables como los -12,6 grados en Bello, -9,7 ºC en Calamocha o los -8,9 ºC en Teruel capital. Estos registros, aunque extremos, no son una anomalía en la región conocida popularmente como el "Triángulo del Frío". Esta célebre área geográfica, que también incluye a Molina de Aragón (Guadalajara), es conocida por registrar sistemáticamente las temperaturas más bajas de España en zonas pobladas. Blasco explica que este fenómeno no es casual, sino el resultado de la confluencia de varios factores. "Se conjugan o confluyen varios factores", señala el experto. Uno de los elementos clave es la elevada altitud, con localidades situadas en torno a los 900 o 1.000 metros. A la altitud se suma una orografía propicia para la acumulación de nieve y, sobre todo, la frecuencia de cielos despejados durante el invierno. Esta última condición favorece una gran pérdida de calor del suelo durante la noche, lo que provoca las intensas heladas por irradiación que desploman los termómetros. Esta combinación convierte a la comarca de Calamocha y sus alrededores en un laboratorio natural del frío extremo, capaz de competir con los registros de la alta montaña pirenaica, donde estaciones como Astún han marcado hasta -15 grados. La fama gélida de la zona está respaldada por datos históricos espectaculares. Aunque los -12,6 ºC de Bello imponen, palidecen frente a los récords del pasado. El más icónico son los -30 grados registrados en Fuentes Claras, junto a Calamocha, en el histórico invierno de 1963. Más recientemente, durante el temporal Filomena, hace ahora cinco años, se vivieron episodios similares. "En Filomena, la localidad de Bello también registró la temperatura mínima más baja de ese episodio en una estación automática de AEMET, que rondó los -25,4 grados", recuerda Blasco, añadiendo que la propia capital turolense alcanzó los -21 ºC el 12 de enero de aquel año. "Es una zona donde los registros, la verdad es que son espectaculares", apostilla el delegado autonómico de la AEMET en Aragón. A pesar de la dureza de este episodio, técnicamente no se puede catalogar como una ola de frío. Arcadio Blasco aclara que para ello se deben cumplir unos criterios muy estrictos a nivel nacional. "Tiene que cumplir varios criterios, pero uno de ellos es que al menos el 10% de la extensión geográfica del país esté bajo aviso naranja por temperaturas mínimas", detalla. Aunque ha habido avisos naranjas e incluso uno rojo en la zona de Molina de Aragón, no se ha alcanzado la superficie necesaria para la declaración oficial. El delegado de la AEMET introduce también una reflexión social: la creciente falta de costumbre ante estos eventos. "Cada vez estamos menos habituados al frío, ese es el gran problema", afirma. Según Blasco, en las décadas de los 70, 80 e incluso 90, las olas de frío eran mucho más habituales. "Desde Filomena, hace cinco años, no habíamos tenido un episodio de frío tan grande", comenta, lo que evidencia un cambio en la percepción y frecuencia de estos fenómenos invernales. La buena noticia es que el frío más intenso parece dar una tregua. Las temperaturas han comenzado una lenta recuperación que llevará los termómetros a valores más propios de la época. Sin embargo, el fin de semana traerá un nuevo actor a escena: el viento. La borrasca Goretti, nombrada por el servicio meteorológico francés, impulsará fuertes rachas en casi todo Aragón, con avisos amarillos ya activados para el viernes y el sábado en Teruel. Este viento, aunque provocará un nuevo descenso térmico y una sensación de frío acusada, será el preludio de una mejoría definitiva. A partir del domingo, la situación se estabilizará y las temperaturas no solo se recuperarán, sino que podrían situarse incluso por encima de la media para el mes de enero. La nieve, por su parte, quedará restringida al Pirineo oscense y en cotas superiores a los 1.200 metros, sin afectar a las zonas pobladas del "Triángulo del Frío".