La Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL) ha denunciado la muerte de un lobo por un disparo de rifle en Palencia. El cadáver del animal, un macho de 7 meses, fue encontrado en el municipio de La Pernía, dentro del Parque Natural Montaña Palentina. La organización ha presentado una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente y la jefatura del SEPRONA por un presunto delito contra la fauna, recogido en el Artículo 334 del Código Penal. Según ha explicado Jorge Soto, portavoz de ASCEL, esta acción se debe a que la caza del lobo está prohibida, ya que en Castilla y León no es una especie cinegética. El objetivo es que “se depuren responsabilidades y se pueda llevar ante la justicia los responsables”. Desde ASCEL señalan que este suceso evidencia el furtivismo recurrente que sufre la zona, calificada como uno de los focos más activos de caza ilegal en la comunidad. El propio Jorge Soto ha descrito la Montaña Palentina y la Reserva de Caza de Fuentes Carrionas como un área donde “el furtivismo es recurrente, no solo con el lobo, con otras especies, con el ciervo, con el oso”. La asociación lamenta que la caza ilegal “campa a sus anchas” desde hace años. Los conservacionistas critican lo que consideran una falta de interés de la Junta de Castilla y León por conservar la biodiversidad en estos espacios de titularidad pública. Acusan a los responsables de ser “incapaces de hacer una gestión que vaya más allá de la promoción constante de actividades humanas como el turismo y la caza”. Para la asociación, esta visión provoca que “la conservación de la naturaleza queda relegada a algo residual o inexistente”. El portavoz de ASCEL, Jorge Soto, ha advertido de las graves consecuencias de estos delitos. “La mortalidad ilegal es una de las principal causa de mortalidad en todas las poblaciones de lobo del mundo, las protegidas y no protegidas”, ha afirmado. Soto ha subrayado que “todo acto de matar lobos furtivamente está poniendo en peligro la recuperación de la especie”. Esta amenaza, según los datos que aporta la asociación, ya se refleja en los censos oficiales. La población de lobos en la provincia de Palencia ha bajado de 38 grupos reproductores en el periodo 2012-2014 a 35 grupos, según el último censo publicado por la Junta de Castilla y León el año pasado. La crítica de ASCEL va más allá, acusando a la administración de transformar estos espacios protegidos en meros escaparates turísticos, o lo que califican como “parques de atracciones”. La asociación ha llegado a describir la situación como “lamentable e indecente”, refiriéndose a estas zonas como “mataderos de fauna salvaje”.