Después de los excesos de las fiestas, las neveras suelen quedar repletas de comida. Para evitar el desperdicio, la autora en redes de "Cocinando en Villa Elena" Marta Cerdido Pintos propone una serie de ideas dentro de la llamada cocina de aprovechamiento. Su lema, que aplica en su cocina, es claro: "Aquí no se tira nada". Según la experta, es posible darles una vuelta a esos alimentos para crear recetas completamente nuevas, tanto clásicas como modernas, y evitar el aburrimiento de comer siempre lo mismo. Las verduras son de los alimentos más versátiles. Marta sugiere cocinarlas al horno para obtener sabores distintos, como en el caso de las coles de Bruselas, que pierden su amargor. Otra opción es preparar un puré clásico, ideal para una cena depurativa, al que se le puede añadir un toque crujiente con pipas de girasol o de calabaza para tener diferentes texturas. La experta advierte sobre un error común: cocer las verduras en exceso. "Se va el sabor, que no me gustan las verduras, no me extraña, si es que las tienes cociendo una y se les va todo el sabor", explica. Por ello, insiste en una cocción breve "justo en el punto" para que no sepan a nada y conserven todas sus vitaminas. Para las carnes que han sobrado, como redondo, cordero o cerdo, la cocinera propone ir más allá de las croquetas y preparar un pastel de carne o lasaña. El secreto, asegura, está en elaborar "un buen sofrito de pimiento y cebolla", al que se le pueden añadir otras verduras como calabacín o zanahoria. A esta base se le incorpora la carne desmenuzada y, si se tiene, un resto de su salsa o un par de cucharadas de tomate. El puré de patata también tiene su truco: tras cocer y machacar las patatas, se les añade un huevo batido o una yema y un poco de aceite de oliva o mantequilla. El pastel se monta con una capa de puré, el relleno de carne y otra capa de puré. Finalmente, se cubre con queso rallado, aprovechando los restos de las tablas navideñas, y se hornea unos 10 minutos antes de darle "un buen gratinado". El resultado es un plato que no sabrá nunca igual, pero que siempre será delicioso. La clave es el contraste de texturas que, según detalla Cerrido, lo convierte en una comida de lujo. Para potenciar el sabor de la carne, se puede aderezar con especias como comino o pimienta. Los caldos o fumets son otra joya del aprovechamiento. Marta recomienda usar el caldo de pescado rápidamente para que no se estropee. Una idea es preparar un guiso rápido de garbanzos. Se usa un bote de garbanzos de conserva bien enjuagados y se cuecen unos minutos en el caldo. Para dar textura y sabor, se puede hacer un sofrito o batir parte de los garbanzos con el caldo y añadirlo de nuevo. El toque final para elevar el plato es añadir unos gambones a la plancha por encima. De esta forma, lo que era un simple caldo se convierte en "un guisote", perfecto para presentar en la mesa y combatir el frío de la cuesta de enero, a la vez que se ahorra y se come de forma saludable.