Durante casi una década, el propio creador de Ethereum repitió que su red estaba atrapada en un dilema sin salida: o era segura, o era escalable, o era descentralizada. Nunca las tres. Esta semana, Vitalik Buterin dijo algo que suena a herejía técnica: cree que el trilema se rompió. Y eso cambia mucho más de lo que parece.